NO a la Gestión de Derechos Digitales
:: 15/10/08 00:27
La sociedad avanza, y a todas luces se hace patente la necesidad de cambio en paradigmas ya obsoletos.
Aún recuerdo cuando era un crío y utilizaba cassettes para escuchar música en un reproductor portátil —un mal-llamado Walkman, vamos. Ya por aquel entonces existía un problema: Era necesario comprar una cinta completa aunque más de la mitad de las canciones no te gustasen. Y ya por aquel entonces existían los —también mal-llamados— piratas o piratillas que se creaban sus propios cassettes grabando de la radio o de otras cintas sus canciones favoritas.
Con la llegada del CD la cosa no cambió en absoluto. Los reproductores portátiles adoptaron el nuevo formato y las discográficas siguieron enriqueciéndose a costa de los artistas y los consumidores. Pero seguíamos comprando CDs de los cuales no nos interesaban todas las canciones, y pronto nos acostumbramos a crear CDs de audio personalizados —una vez más, como piratillas.
Seguimos avanzando en la historia con la llegada de los reproductores de audio con memoria interna, los horrorosamente llamados emepetrés —y es que no sólo existe ese formato: Ni es el único, ni el mejor, ni el más recomendable... simplemente el más conocido y por ende utilizado (¿no os suena a algo?). Por fin se hace simple la creación de tu propia colección de audio, puedes descartar sin problemas lo que no te guste. Descartar, porque sigue siendo necesario comprar el CD enterito, pagando por todas y cada una de sus canciones aunque muchas de ellas vengan simplemente de relleno.
Pero llega el concepto de tienda de música on-line a solucionar el problema. Y es que no todo el mundo se descarga las canciones de sus artistas favoritos mediante programas P2P, y hay gente honrada que prefiere pagar por ellas —sí sí, no me lo invento, que la iTunes Store proporciona muchas ganancias a Apple. Y es que en tiendas de este estilo es posible seleccionar las canciones que deseas adquirir y pagar únicamente por cada una de ellas a un precio realmente razonable (del orden de 1€ por canción).
Y aquí es donde nace el concepto de DRM o Gestión de Derechos Digitales. Este sistema permite a los comerciantes venderte un archivo (ya sea audio, vídeo, un binario, etc; los archivos son archivos) y controlar que sólo puedas reproducir el mismo en las plataformas soportadas, y que no puedas copiarlo. Un ejemplo es el Windows PlaysForSure, sistema que utiliza por ejemplo la tienda Wal-Mart y que impide el uso del archivo fuera de los dispositivos soportados. Es más, impide el almacenamiento del archivo en medios soportados por un medio soportado, como leo en la Wikipedia:
Todas las Descargas de Música de Wal-Mart pueden ser reproducidas en cualquier producto marcado con Windows PlaysForSure en el mercado.La música es reproducible en el reproductor mp3 Sansa de SanDisk, por ejemplo, pero debe ser copiada a la memoria interna del reproductor. No puede ser reproducida por la ranura de tarjetas MicroSD del reproductor, lo que es un problema que experimentan muchos usuarios del reproductor mp3.
Osea, que yo compro mi reproductor y mi música, y no puedo utilizar tarjetas externas en el mismo porque las canciones que tengo están capadas. O en sentido contrario, me compro un nuevo reproductor y, aunque este soporte el mismo formato, por ejemplo MP3, no podré escuchar mis canciones. Estafa en toda regla. De hecho hay Estados —sin saber mucho de ellos se me antojan más avanzados que el mío— que parece que lo comprenden: En Finlandia, es legal romper el DRM de los DVDs [En inglés]. Y es que esto del DRM nos lleva al mismo problema expuesto en mi artículo sobre los formatos abiertos.
La conclusión está clara, si lo que quieres es poder utilizar tus cosas sin restricciones, di NO al DRM. Existen tiendas en donde puedes comprar tus archivos sin él, como la iTunes Store.
Más información | Gestión de Derechos Digitales: Música por Internet.
Tags: inconformismo, sociedad, ocio, tecnología, libertad, música, timos, derechos, comercio, cultura, software, informática