Cuando fuimos los mejores
:: 20/04/08 22:56
Cuando fuimos los mejores dejamos de ser nosotros.
Canción de Lokillo y los Trogloditas. Aunque ellos no lo dijeran en ese sentido, tenían razón. Es la única forma. Sólo se es el mejor si se deja de ser uno mismo. De eso se trata. El mejor alumno es el que mejor se adapta a los baremos que marcan las putas de la enseñanza. El mejor cantante de la actualidad es el que se ajusta a los cánones que los críticos dibujan en sus mentes. Lo más reconocido. Sí, la Historia juzga. ¿Y qué me importa a mí el futuro?
Hoy día es lo único que se reconoce. El bienpensar orwelliano, el pensamiento políticamente correcto, o lo que es peor, la pecaminosa decencia. Eso es lo peor que le pueden decir a una persona. Este niño es decente. Si Dios había muerto asesinado por los hombres, ahora nos hemos asesinado a nosotros mismos. Si escucháis una alabanza, desconfiad. ¿O no?
Por lo general, y excepciones hay, la única forma de alcanzar la excelencia es... que lo digan. Sí, y utilizo un ejemplo. Fernando Iglesias Figueroa era un escritor tildado por los críticos de falta de talento, de calidad literaria. Su poesía era de inexistente belleza. Él, para vengarse, escribió unos poemas con estilo y firma de Bécquer. ¡Le llovieron aplausos y alabanzas por doquier! Todo viene de la incapacidad de la mayoría de la gente para juzgar. Miento. Es pereza. Juzgan una vez y como mucho cambian a su negación. No existe la crítica racional, razonable, ecuánime, imparcial, aséptica, desapasionada, justa al fin y al cabo. El caballero X es buena persona, y en cuanto cambia de etiqueta, sólo puede ser malo malísimo. Y al octavo día, Dios creó el cerebro para que el hombre lo convirtiera en un interruptor.
Además, nos lo creemos. Vivimos de rentas, de créditos, de memorandos y de currículums. Asesinamos el presente. El libre arbitrio. Me fascina. El pasado tiene una carga infinita, sí, Borges, tienes razón. Pero mientras no podamos concebir el infinito, por favor, hagámosle caso al presente. Juzgar así es sojuzgar. Cunda la desesperanza para quien haya sido feo en su juventud, porque, Corporación Dermoestética mediante, será feo aunque el mismísimo Espíritu Santo y su infinita belleza se hagan hipóstasis en su cara. Más que crítica del juicio (chiste para filósofos, es un libro de Kant) se necesita un crítico juicio. Vamos, a la Descartes. Duda metódica. De los demás, de la Naturaleza, de Dios (si se digna a hacer acto de presencia), de nosotros mismos. Vida crítica. Te llama Melendi. Yo por tí hago lo que sea mientras no cueste trabajo
.
Lo triste es que parece que no se puede hacer esto sin odiar a la Humanidad. Si dices amo a los seres humanos no puedes criticarlos. Criticar, hogaño, significa al parecer poner a parir. Si yo hago una crítica de alguien, ha de ser con saña, con crueldad (así lo ven los filántropos). Soy un cabrón, un vampiro chupasangres, el Gollum traidor de Frodo. Maldita sea. Respetar es hacer crítica. Sócrates nos dijo que la vida no vivida con sentido crítico no merece ser vivida
. Pues esa vida es la que quiero yo. Soy Gollum, y esa forma de vida es la que quiero yo, es mía, mi tesoro.
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