En nombre del arte
:: 26/03/08 14:45
Hoy me entero, vía la bandeja de entrada de mi dirección de correo electrónico, de una atrocidad hecha en nombre del arte:
En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, cogió a un perro abandonado de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed: Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal: Hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.
El correo llegó con unas imágenes, las cuales no se mostraban, posiblemente por algún fallo cometido por uno de los que lo reenviaron, pero que me dio para pensar en que podría ser una de las muchas patrañas que circulan por la Red.
Me puse a buscar información al respecto, y encontré varios sitios haciéndose eco de la noticia.
Al parecer, Gillermo Habacuc Vargas (en el correo y en varios sitios aparece con el orden de sus apellidos alterado) es un costarricense de 50 años, y es considerado un artista, pues de echo cuenta con varias obras de arte en su currículum, supuestamente de gran calidad.
El e-mail recibido sigue de esta forma:
Pues eso no es todo: la prestigiosa Bienal Centroamericana de Arte decidió, incomprensiblemente, que la salvajada que acababa de cometer este sujeto era arte, y de este modo tan incomprensible Guillermo Vargas Habacuc ha sido invitado a repetir su cruel acción en dicha Bienal en 2008.
La polémica está servida. El autor (supuestamente son sus palabras) se excusa diciendo que el perro estaba ya enfermo y que moriría de todos modos. Personalmente creo que el sólo hecho de pronunciar esas palabras dice mucho de la mentalidad de una persona. Utilizar un animal de este modo, fuera su destino el mismo o no, es un acto atroz.
No es esta la primera vez (ni será la última, temo) que sale a la palestra el tema de los límites morales del arte. Señores, a mí me da lo mismo si el autor tiene una gran conciencia filosófica y no puede expresar sus grandes ideas sin tener que matar algo, que se aguante. De lo contrario, y por esa regla de tres, yo le puedo proponer a él el ser atado con una corta cuerda en una galería de arte con el mismo fin que el perro. Y después de proponer, obligar, que no creo que el perro consintiese. Sería interesante, trascendente, y filosófico, el comprobar cómo el hombre, quizá, se empieza a identificar con el perro que asesinó a sangre fría en nombre del arte. Quizá hasta ladraría y todo.
Por otro lado (supuestas palabras del autor):
Me reservo decir si es cierto o no que el perro murió. Lo importante para mí era la hipocresía de la gente: un animal así se convierte en foco de atención cuando lo pongo en un lugar blanco donde la gente va a ver arte pero no cuando está en la calle muerto de hambre. Igual pasó con Natividad Canda, la gente se sensibilizó con él hasta que se lo comieron los perros, explicó.Incluso agregó:
Nadie llegó a liberar al perro ni le dio comida o llamó a la policía. Nadie hizo nada..
Es interesante su excusa, y es una gran denuncia social. No obstante, no creo que matar a un niño del tercer mundo de inanición sea una buena forma de denunciar el hambre en el mundo. Quizá sí sería una buena forma el matarse uno mismo, o hacer una huelga de hambre hasta el extremo. Pero claro, es más fácil matar a un perro.
Y es que lo peor en estos casos no es que un perro muera. Lo es el hecho de que simples humanos se crean capaces de hablar en nombre de conceptos, como si ellos fuesen designados a tal efecto. Ya vimos a muchos asesinos hablar en nombre de un Dios que nunca les ha encomendado tales hazañas, y ahora tenemos que soportar a los artistas hablando en nombre del Arte.
En fin, el e-mail recibido insta a que firmemos una propuesta en contra de su participación en la Bienal Centroamericana de Arte. Este es el enlace a dicha propuesta.
Fuente | Soy donde no pienso.
Fuente | Guillermo Habacuc Vargas (Sin relación con el autor).
Vía | Correo enviado por Ángela Gesteira.
Tags: protesta, sociedad, arte, animales